martes, 3 de febrero de 2009

Cuento breve. Algo de todos los días.

I

A ella le gusta el amor. A mi no.A mi me gusta ella, incluido claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran juntos por obra de un sentimiento equívoco y otro equivocado. Somos felices.

II

Pretende que estoy enamorada del amor y que a él solo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor. Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos.



RAÚL BRASCA.

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¿¿¿LOBO O CORDERO???

lunes, 26 de enero de 2009

Es que las puertas no tiene sombras


Hay un perro en una terraza a dos terrazas de mi terraza. Ese perro tiene la terraza cerrada y ve el mundo por el espacio cuadrado de cuatro cuadrados que abrieron en las paredes. Y por ahí lo veo, caminar de un costado a otro, mirando un mundo cuadrado, a veces saltando para ver si encuentra algo más o para mostrarse un poco más. Y un día dejo de ver al perro ir y venir por los cuadrados y solo hay un perro tirado en el piso de la terraza cuadrada que está a dos terrazas de mi terraza. La vida insulsa no necesita puertas demasiado grandes.
Y vos?


jueves, 8 de enero de 2009

Hace falta...


Un baile en la luna para empezar la locura,
para seguir como estamos
por que no creo en la cordura

lunes, 5 de enero de 2009

De luces y sombras

Sus relojes dicen siempre la eterna prisa de números caídos
y en tiempos desorbitados guardan soles en los bolsillos…
bailas?